El lunes a la noche, por primera vez en muuucho tiempo (llámese 4 meses), las dos gordas, o sea Lau y yo, huimos de la facultad en destino Burguer King.
Después de una inquisición acerca del título de técnico químico que ambas ostentamos, de criticar a nuestros chiefs y de reirnos por la renguera de la "chica que se quiere hacer la fuerte y subir 12 docenas de alfajores sola", llegamos a destino, comimos como cerdas y en la sobremesa se llegó a la siguiente conversación:
- Sabés quién volvió?
- Quién?
- Nicolás, por enésima vez
- Cómo? Qué onda?
- Te muestro los mensajes que me mandó
(Le muestro los mensajes)
- Bueno, digamos que el chico es muy directo.
- Digamos que tenga las mismas ganas de cagarlo a azotes que de darle un beso.
- Yo, en cambio, tuve noticias de mi ex.
- Si?
- Sí, se casó
- Oohhhh....
- Espero que ella termine cornuda de todas las minas de Buenos Aires.
- No, mejor que ella lo haga cornudo con todos los tipos de Buenos Aires.
Despechada yo?
Si, con todas las letras.
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