sábado, 7 de febrero de 2009

El hombre de verdad

El miércoles pasado me fui a encontrar con alguien. Dicho alguien había sido durante los últimos meses una persona con la que pasé excelentes momentos en la cama.

El miércoles nos encontramos. Y hablamos. Y la historia vino así: él conoció a alguien y está muy bien con ese alguien. Y él me lo quizo blanquear y me dijo que ya no nos íbamos a poder ver más, no de esa manera.

Y yo le dije que no había problemas, que estaba más que bien lo que estaba haciendo, que era una forma muy adulta de tratar ambos asuntos: el que tenía conmigo y el que tenía con ella.

Esa noche me fui a casa, me acosté sin comer y me dormí.

A la mañana me levanté con una sensación muy extraña. Porque lo que me habían dicho la noche anterior me había dejado muchas cosas picando en mi cerebro y en mi corazón. Ojo! No confundir. Como yo hablé con él el viernes, entre nosotros no había ningún compromiso afectivo por lo que yo no tuve ni tengo derecho a enojarme, ni mucho menos a hacer una escena idiota como tantas veces se ha visto.

El tema vino porque hay que tener muchos huevos y, fundamentalmente, mucha integridad para decir y afrontar las cosas con él lo hizo. Y mi cerebro esta preguntándose por qué mierda un pendejo es más hombre que un hombre. Y por qué existe todavía hombres que tienen lo que se requiere para ser considerado un Hombre, con mayúsculas.

Mi cerebro en este momento se está preguntando: ¿Por qué me tuvo que tocar conocer una persona así? No porque ahora me haya dado cuenta que lo quiero, ni nada parecido; el tema es que eso levanta un nuevo estándar muy alto que nadie en mi vida lo pudo alcanzar. Y además es como que me presenta nuevamente la oportunidad de creer en que esa clase de Hombres existen, cosa que yo ya había descartado. Y el hecho de que esa clase de hombres existan es lo que hace que mi corazón nuevamente vuelva a ser el que fue. Ese que había enterrado hace mucho porque era vulnerable y fácil de lastimar. Ese que tiene tantas marcas que no sé si tendrá lugar para una nueva. Pero la cagada de todo esto, es que está de nuevo a flote y eso hace que tenga ganas de estar acompañada... yo.... alguien me imagina acompañada?? Ni yo soy capaz de eso... y es raro porque en este momento se avivaron ciertas cosas que yo había enterrado de alguien. De ese alguien que por falta de huevos (de ambos) lo poco que nos dijimos lo hicimos por mail y por MSN, y que cada vez que nos vemos nos olvidamos de eso y sencillamente queremos tirarnos en una cama, como siempre hicimos.

Es raro esto que estoy viviendo. Y a la vez es horrible.

Hoy a la noche, las cartas serán quiénes me den la respuesta que necesito. No sé si será la que busco, eso ya no importa, pero la incertidumbre me está asesinando y necesito saber qué hacer. Es una mierda, lo sé, pero es lo que es.

Lucia

1 comentario:

zappa dijo...

en general hay poca gente en este mundo que se anime a decir la verdad abiertamente, mas alla de si era hombre o mujer, existen hombres como el, y tambien mujeres, y son tan dificiles de encontrar, que pasaron ya 20 años, desde la ultima vez que una mujer me dijo la verdad a la cara