Estoy susceptible, quisquillosa, peleadora, aturdida y confundida. Sé exactamente por qué estoy así y aún así no hay nada que pueda hacer para remediarlo. Y lo más grave de todo es que en esta situación me fijo que cosas que antes no veía y me afectan cosas que antes no me afectaban (como los triunfos de Curutchet).
Y no puedo hablar de eso. Tengo muchas ganas de contarlo y no puedo. No me sale porque eso significa exponer exactamente quién soy y yo eso no lo hago. Y no me expongo porque no me parece que sea bueno ser cómo soy, es malo para mí y para los demás también. Yo estoy permanentemente controlándome para que no salgan esos aspectos míos tan de mierda que me dan bronca y vergüenza. Porque si bien estoy orgullosa de ser quién soy no me enorgullecen algunas cosas que hago en mis momentos de mierda. En esos momentos no me controlo y la que emerge es "yo" en su estado más puro (entiéndase en su estado más mierda).
Y yo me doy baños de aceite. Piel de rinoceronte. Que se diga, que se hable, no me afecta. Pero el agua gota a gota reduce cualquier piedra a arena. Y siento que me estoy convirtiendo en arena. Puedo soportar 1, 2, 5 golpes, pero ya perdí la cuenta de cuántos me están golpeando y todos al mismo tiempo. No hay un sólo aspecto de mi vida en el que pueda decir "OK, en esto, por lo menos, me va bárbaro".
Y así es como pierdo motivación y lo único que quiero es correr, gritar e irme a la mierda. Necesito estar en una isla desierta donde no haya nadie (como vos decís Lau), pero también necesito respuestas y para eso debo estar acá.
Me iría a una isla desierta, pero debería también desconectarme totalmente de mi cerebro, mis elucubraciones y todas esas cosas que no entiendo. Porque sino sería lo mismo que nada.
Estoy mal, pero ya estoy en el punto que no sé qué hacer para remediarlo.
lunes, 1 de septiembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario