jueves, 3 de febrero de 2011

Primero sexo, después amor

loco, pero sí, extraído de la Revista Luz, tiene frases muy interesantes, pero que pocos se animan a decir o reconocer como ciertas:

Anne Hathaway

“Desnudarme, no me provocó pudor
ni vergüenza”

Según la revista Forbes es la nueva actriz de Hollywood mejor cotizada.
Y talento no le falta para respaldar su cachet. Con una jugada y sexy labor en la recién estrenada De amor y otras adicciones, por la que recibió
una nominación a los Golden Globe, la actriz habla sobre la desnudez
y los prejuicios sexuales del cine, al tiempo que explica por qué una mala experiencia romántica casi le hace perder la fe en los hombres.

Sus ojos de Bambi y su enorme sonrisa le dan un look simpático y cercano con el que casi toda mujer puede sentirse identificada, como si se tratara de una amiga o de una hermana. Además, su gran sentido estético, que pareciera haber asimilado a la perfección luego de interpretar a la asistente de Miranda Priestly en El diablo viste a la moda, la convierte en una indiscutible creadora de tendencia. Sin embargo se confiesa como una cautelosa compradora sin dejos de compulsividad. “Mucha gente no me cree, pero tengo muy pocas prendas de diseño. Recién ahora estoy creando mi guardarropa. Paso horas en los negocios eligiendo qué puede ir bien con los zapatos que compré, con los tapados que tengo y con mis joyas. Ahora me gustaría conseguir una cartera Hermès, pero no sé si el modelo Kelly o el Birkin,” confiesa Anne Hathaway (28) y agrega: “Ya era hora de que pusiera en práctica todo lo que aprendí de la moda en estos últimos años.”
Desde que comenzó a participar de los actos escolares, estimulada por sus padres que, según ella, “preferían ver una obra de teatro mediocre a mirar televisión,” supo que su mundo sería el del espectáculo. Empezó con papeles románticos, como el de Diario de una Princesa, pero con el tiempo no quiso circunscribirse al estereotipo y en 2008 aceptó interpretar a una adicta en recuperación en El casamiento de Raquel, labor por la que recibió su primera nominación a los premios Oscar.
De perfil muy bajo, nunca tuvo la intención de hacer públicos sus romances, pero la mala suerte se interpuso en su camino. Su ex novio, el inversor de bienes raíces italiano Raffaello Follieri fue detenido por el FBI acusado de fraude agravado y lavado de dinero. “En aquel momento estaba hecha un desastre, destruida anímicamente” -revela y prosigue- “siempre fui una persona que considera que toda la gente es buena, pero ahora empiezo a dudar del vínculo que cada persona tiene con esa bondad. Igual no creo haber perdido la fe en los hombres.” Superado el dolor, conoció a un actor de segunda línea llamado Adam Shulman y hace ya dos años que están juntos.
La próxima entrega de los Oscar será conducida por ella junto a James Franco y pronto se convertirá en Gatúbela para el siguiente filme de Batman. Pero en el presente está protagonizando el drama recién estrenado en la Argentina, De amor y otras adicciones, labor por la que fue nominada a los Golden Globe, donde interpreta a una joven enferma de Parkinson a fines de los ‘90 que se enreda en una historia de amor con un promotor del Viagra, a cargo de Jake Gyllenhaal.

-¿Qué te llamó la atención de esta historia?
-Una de las cosas que me atrajo fue que Maggie y Jamie eran dos personas a las que les resultó muy fácil llegar a la cama. La intimidad emocional llega después y esa no es una historia contada tradicionalmente en las películas. Es auténtica. Conozco a gente que se juntó en un principio, sólo para pasarla bien una noche y terminó, con el tiempo, enamorándose. Esa historia existe.

-¿Qué desafío representó interpretar a Maggie?
-Tenía que entender quién era ella y cómo respondería a la noticia de que tiene una enfermedad que le quitaría el control de su propio cuerpo. Me imagino que como la mayoría de los jóvenes, ha dado por sentados su cuerpo y su salud. Pasé mucho tiempo investigando la enfermedad de Parkinson y decidí concentrarme en su negación porque parecía ser la forma más verdadera y auténtica de acercarme a este papel.

-Ya compartiste el set en otra oportunidad con Jake Gyllenhaal, ¿cómo fue en esta ocasión?
-Jake es maravilloso, adorable e inteligente. Tiene un gran cerebro y es gracioso. En Secreto en la montaña sólo trabajamos juntos durante dos semanas, pero en esta película fueron meses. Tuvo un efecto muy grande en mí, porque normalmente soy muy seria al concentrarme. No quiero que me distraiga nada. Me meto en lo que hago a cara de perro (se ríe). Él me enseñó que hay mucho más espacio para relajarse.

-¿Qué tan difíciles fueron las escenas de sexo entre ustedes?
-Fue maravilloso saber que estaba trabajando con un caballero y con alguien que tiene un profundo amor y respeto por las mujeres. Empezar con ese nivel de comodidad fue un gran alivio. Cuando hacíamos las escenas de sexo hablábamos sólo de los libros que estábamos leyendo y discutíamos de música. Fue muy inocente y asexual. Nos metíamos en los personajes y hacíamos el trabajo. Luego éramos Jake y Annie pasando el rato.

-Hay mucha desnudez en la película, ¿fue intimidante?
-Desnudarme no es parte de mi rutina, pero es la película que acordé hacer así que estaba preparada desde el principio. Fue un sueño tener a Ed Zwick como director. Él me guió a través del proceso. Ambos sentimos que la desnudez era una parte importante de la historia, así que en realidad no se sintió tan pesado. No hubo juicios, pudor ni vergüenza; se sintió muy orgánico.

-¿Específicamente cómo trabajaste ese aspecto de la película?
-Los personajes son dos individuos que se conocen sexualmente con mucha rapidez. Su intimidad emocional no ocurre hasta ya adentrados en la relación. Pensé que si iba a hacer una Maggie creíble no debía estar pensando: ‘No puedo darme vuelta así porque voy a mostrar una parte de mis lolas que no he negociado’. Arruinaría toda la experiencia. Así que me senté con Jake y con el director y les dije: ‘Confío en ustedes y sé que no van a aprovecharse de la situación.’
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-¿Te preocupa que tus padres vean la película?

-Sabía que a ellos no les encantaría, pero también sentía que la razón por la que estoy tan cómoda con la desnudez es que ellos me permitieron ver películas con desnudos desde niña. Nunca me pareció raro ni excepcional, así que creo que deberían mantenerse firmes en sus lecciones y valores. Es curioso, pero creo que los estadounidenses son muy sexuales a pesar de que se los percibe como mojigatos. Mucha gente está muy cómoda con el sexo y con sus cuerpos. También me entusiasma el hecho de interpretar a una chica que no tiene ese tipo de vergüenza.

-¿Pasaste mucho tiempo preparándote físicamente para el papel?
-Investigué mucho sobre el efecto que las drogas de Parkinson tienen en el cuerpo de la gente. Descubrí que te mantienen delgado de una forma fibrosa. Así que ése es el cuerpo que tuve que crear para el personaje y trabajé muy duro para obtenerlo, porque no es mi físico natural. Entonces, cuando llegó el día de hacer el desnudo, supe que había hecho todo lo que pude. No quería permitir que ningún complejo se interpusiera en el camino de disfrutar la experiencia.

-Pero en general siempre estás linda y delgada. ¿Sentís la presión de tener el físico perfecto como actriz?
-No tengo un cuerpo ideal, pero no me importa porque me gusta lo que puedo hacer con él a nivel interpretativo. Creo que como sociedad ya nos estamos alejando de la idea de que sólo hay una manera de verse bien. Así como soy, estoy sana y contenta. Obviamente también soy humana. En ocasiones me veo en el espejo y digo: ‘¿por qué no voy al gimnasio?.’ Hace una diferencia, pero no me obsesiono demasiado. Todas las mujeres tenemos días buenos y días malos. Cada una pasa por eso. Pero no es de las cosas que más me preocupan.

-Tu carrera va muy bien. ¿Cómo cambió tu vida la nominación al Oscar?
-Hace poco estuve en un evento de caridad y me presentaron como ‘la nominada al Oscar Anne Hathaway’. Creo que me dio un peso que antes no tenía. Fue como sentir el respaldo de un cuerpo de personas muy respetado. Así que me ha ayudado enormemente en términos de encontrar el mejor guión posible.

-¿Con qué obras benéficas estás involucrada?
-Acabo de empezar con una organización llamada The Girl Effect, porque estoy convencida, y hay investigaciones que lo demuestran, de que la mejor forma de erradicar la pobreza en el mundo es invertir dinero en la educación y protección médica de las adolescentes. Por otro lado, colaboro con la fundación ServiceNation, que me recomendó Tobey Maguire. Son fantásticos porque tratan de concientizar a la gente de lo importante que es realizar trabajo voluntario. Ojalá en el futuro todo el mundo haga algo por los demás. Sería un mundo mejor.

-Y más allá de la actuación, ¿qué otras cosas te apasionan?
-Estoy poniendo mi casa en orden, juego mucho tiempo con mi perra Esmeralda y me hago un tiempo para aprender a tocar la guitarra y a cocinar. Me encanta viajar y salir con mis amigos. También leo mucho. Mi curiosidad no tiene límites, de hecho estoy leyendo sobre la teoría de cuerdas, un complejo modelo de la física. Además, sueño con terminar la universidad, con armar una banda de rock y formar una familia. Y por qué no convertirme en productora. Calculo que todo lo voy a lograr a su debido tiempo, al igual que mi guardarropa de ensueño.


Texto: Luján Araujo.

Fotos: Gentileza Fox.

Agradecimiento: Gentileza Fox


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